Deberías empezar a leer a Ayn Rand, santa patrona de las fumadoras con actividad neuronal manifiesta. Aquí una cita al respecto:
"I like to think of fire held in a man's hand. Fire, a dangerous force, tamed at his fingertips. I often wonder about the hours when a man sits alone, watching the smoke of a cigarette, thinking. I wonder what great things have come from such hours. When a man thinks, there is a spot of fire alive in his mind--and it is proper that he should have the burning point of a cigarette as his one expression."
Hoy te he mentado en la tertulia santoñesa a propos de los vetos en vigor por este tu rol de Juana de Arco alta en nicotina.
Un día te queman en la hoguera aunque, como las hermanas de Marge Simpson, siempre podrás encender un último cigarrillo entre las brasas y morir con una sonrisa a lo Bette D.
Eh, yo soy escritor y trabajo de camarero. Por cierto, que he cambiado de garito y además he conseguido ser... mileurista!!!! Lo bueno, lo que más me divierte, es ponerle los puntos sobre las íes al jefe; sólo cuando corresponde, claro, argumentando, argumentando. Tb me divierte participar de las conversaciones de las mesas interesantes. Hace un par de noches una jóven enorme, oronda, curvada, lozanaaah... me ofreció sentarme con ella y su acompañante. En otra ocasión, una muy linda y sexy señora vino a despedirse preguntándome si le daba dos besos. ¡A usted, tres! le dije. En fin, de lo malo y lo pésimo mejor ni hablar... ay qué cruz!
Pues eso, que una piellobina se había lanzado, presa de indignación, a la cruzada piti y que, desde mi condición de fumador pasivo casi desde el útero (mi madre se metía cuando yo era pequeño hasta cuatro cajetillas diarias) y tras haber encontrado a lo largo de mi vida más mujeres interesantes con pitillo incorporado que sin él, pues que me adhería a tu cruzada mágica y a la desobediencia hostelera con y sin martillo pilón.
Sí, soy testigo de cuanto el señor Márquez dijo sobre usted en la tertulia.
Por cierto, a mi jefe parece ser que no le basta con que tuviera el salón reluciente de tanto barrer y fregar (cual es mi gusto mientras escucho por el pinganillo la radio, como las porteras de antaño), y tampoco le basta con que repase una y otra vez, y otra, los vasos y copas con mi lito (al tiempo que transcurro en mis adentros), o que los clientes estuvieran encantados por mi (y de mi), asunto éste evidente en las generosas propinas que me dispensaban (100euros en 20 días!!), y por supuesto no le bastaba con sus novias me sonriesen; no, además quería que yo no le reflejara!!! Pero eso era imposible, y, no pudiendo soportarse, me ha echado.
12 comentarios:
¿Por qué el cambio de nombre?
Porque ahora sólo me apetece fumar y fumar.
Deberías empezar a leer a Ayn Rand, santa patrona de las fumadoras con actividad neuronal manifiesta. Aquí una cita al respecto:
"I like to think of fire held in a man's hand. Fire, a dangerous force, tamed at his fingertips. I often wonder about the hours when a man sits alone, watching the smoke of a cigarette, thinking. I wonder what great things have come from such hours. When a man thinks, there is a spot of fire alive in his mind--and it is proper that he should have the burning point of a cigarette as his one expression."
Por si no lo leíste, te remito a mi última entrada piellobina
Qué guapo debe de ser ese hombre.
Todos los men de AR son cantidad de guapos. Siempre se basan en Gary Cooper.
Hoy te he mentado en la tertulia santoñesa a propos de los vetos en vigor por este tu rol de Juana de Arco alta en nicotina.
Un día te queman en la hoguera aunque, como las hermanas de Marge Simpson, siempre podrás encender un último cigarrillo entre las brasas y morir con una sonrisa a lo Bette D.
Eh, yo soy escritor y trabajo de camarero. Por cierto, que he cambiado de garito y además he conseguido ser... mileurista!!!! Lo bueno, lo que más me divierte, es ponerle los puntos sobre las íes al jefe; sólo cuando corresponde, claro, argumentando, argumentando. Tb me divierte participar de las conversaciones de las mesas interesantes. Hace un par de noches una jóven enorme, oronda, curvada, lozanaaah... me ofreció sentarme con ella y su acompañante. En otra ocasión, una muy linda y sexy señora vino a despedirse preguntándome si le daba dos besos. ¡A usted, tres! le dije. En fin, de lo malo y lo pésimo mejor ni hablar... ay qué cruz!
Oye, ¿y qué dijiste de mí en la tertulia? Qué honor.
¡Ay, sí, qué cruz, Limbo Piedra! Pero qué bonitas historiejas de pocas líneas nos cuenta a su costa...
Pues eso, que una piellobina se había lanzado, presa de indignación, a la cruzada piti y que, desde mi condición de fumador pasivo casi desde el útero (mi madre se metía cuando yo era pequeño hasta cuatro cajetillas diarias) y tras haber encontrado a lo largo de mi vida más mujeres interesantes con pitillo incorporado que sin él, pues que me adhería a tu cruzada mágica y a la desobediencia hostelera con y sin martillo pilón.
Sí, soy testigo de cuanto el señor Márquez dijo sobre usted en la tertulia.
Por cierto, a mi jefe parece ser que no le basta con que tuviera el salón reluciente de tanto barrer y fregar (cual es mi gusto mientras escucho por el pinganillo la radio, como las porteras de antaño), y tampoco le basta con que repase una y otra vez, y otra, los vasos y copas con mi lito (al tiempo que transcurro en mis adentros), o que los clientes estuvieran encantados por mi (y de mi), asunto éste evidente en las generosas propinas que me dispensaban (100euros en 20 días!!), y por supuesto no le bastaba con sus novias me sonriesen; no, además quería que yo no le reflejara!!! Pero eso era imposible, y, no pudiendo soportarse, me ha echado.
A otra cosa, mariposa.
Y VIVA EL TÚ A TÚ
¿qué jefe más bilioso, no?
Sólo es un especimen de pijo años 80 sin evolucionar. Caso curioso. Ya sabes, creyéndose que todo el monte es orégano. Y fue a dar con un chaparro.
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