domingo, 29 de junio de 2008

Regreso a Peaton Pulse

En su antología de artículos Desde la ciudad nerviosa Vila-Matas tiene uno, titulado Balada del pasadizo único, en que hace una lista de las clases de calle que existen en el callejero de Barcelona (travessera, ronda, passatge, etcétera), y la hace porque acaba de leer en Perec una lista de la variedad que tienen los ingleses. Recoge Perec en su libro L’infra-ordinaire (que debe de ser lo que hay debajo de la mesa de lo superreal) la siguiente lista:

street, avenue, place, road, crescent, row, lane, mews, gardens, terrace, yard, square, circus, grave, greens, houses, gate, ground, way, drive, walk...

Así podemos pasear, tranquilos o inquietos, por Oxford Street, por Penny Lane, por Peyton Place, por Rodeo Drive, por Desolation Row.

Pero yo echo en falta en la lista una dirección en la que no sé qué hay, pero que se nos presenta con la insistencia y el hermetismo de las ininteligibles señales del mundo:


sábado, 28 de junio de 2008

Habían que preguntarle a él

El director de la Real Academia de la Lengua, o quizá el transcriptor de la entrevista en el ABC, dice que mientras ha sido director de la Academia, mientras soy director de la Academia pueden haber muchos manifiestos -y los ha habido...

miércoles, 25 de junio de 2008

À quoi ça sert la culture?

La cultura sirve para liberarse de las características culturales.

lunes, 23 de junio de 2008

El niño lector




Acabo de ver en la tele a un niño que lee muchísimo. El titular era Un niño lee 114 libros al año. El niño explica que de mayor quiere ser conserje, porque así tendrá mucho tiempo libre para leer.

Decrepitud y estrepitud

Albert Cossery se ha muerto en París a los 94 años. No sólo en las fotos en las que ambos aparecen decrépitos, también en las fotos de cuando son jóvenes y miran a la cámara con los ojos entrecerrados y la frente un poco sudorosa por un brutal sol egipcio, Cossery y William Burroughs se parecen físicamente un poco. Otros cuerpos viejos que esconden estrepitosos movimientos en los glaciares del espíritu, mientras ahí fuera borbotea un Mediterráneo abrasador, son Henry Miller y Ernst Jünger.

Precisamente de Ernst Jünger es la descripción de la libertad que oí en la barra de un bar hace unos días. Allí y entonces me dijeron que para Jünger la libertad es el estado en el que nada se interpone entre uno y lo que uno debe llegar a ser. Ah, recordé, entonces para Albert Cossery es lo mismo, porque él dice que nunca, ni en las situaciones de más necesidad de su vida, ni teniendo delante el espectáculo de las opulentas vidas ajenas, ha querido ser otra persona que él mismo.

De donde se deduce que el mayor obstáculo para la libertad es la envidia. Con lo que no debe sorprender que el lema de un país cainita sea ¡Vivan las caenas!.



Otros escritores son mejores, pero muy a menudo me acuerdo de Albert Cossery y de su plante ante el mundo, me lo imagino muerto de hambre en una tumultuosa ciudad egipcia mirando pasar un reluciente Aston Martin rojo de cuya ventanilla asoma un brazo con pulseras de oro y una botella de champán, y en la pura completitud de ser él mismo -y no otro- me parece encontrar un modelo de santidad.

Albert Cossery


viernes, 20 de junio de 2008

lunes, 16 de junio de 2008

Cualquier día es bueno para florecer

¡Ay, que hoy es el Bloomsday!

Dos palíndromos de Ulises:

Madam, I'm Adam. And able was I ere I saw Elba.

(Eva, nada, yo soy Adán, ave. )

Vivía fundida con el móvil

"Es que yo tengo las orejas de soplete."

Oído el sábado en el paseo de Recoletos. La chica que lo dijo iba hablando por teléfono -ignífugo, supongo.



Meto una coda:

Once a soldier, always a soldier = Soldado una vez, soldado para siempre (De un anuncio de sopletes).

Sic

Estaba anoche leyendo La infancia de Nivasio Dolcemare, de Alberto Savinio, y llegué a las páginas en que el niño recibe el bautismo en la iglesia católica de Atenas, pues aunque ha nacido en Grecia sus padres son europeos occidentales. La catedral católica de Atenas está consagrada a San Dionisio Areopagita, que se llamaba así porque predicaba o escribía en el Areópago. Hay niños que hablan de murciégalos, y hay correctores que hablan de Dionisio el Aeropagita. Tiene gracia este error que se repite en el libro, porque cuando a Alberto Savinio le bailan dos letras (y escribe, por ejemplo, cantar en lugar de contar), suele dejar el error, señalarlo y admitir el sentido nuevo e inesperado que adquiere la frase con el error.

Por la tarde había leído, en la Nueva enciclopedia, también de Savinio, la entrada dedicada a los
Errores (doctos):

... Otro error del mismo tipo me pasó hace unos días. En una nota mía publicada en un diario citaba yo tres veces el nombre de Ludwig van Beethoven, y otras tantas leí al día siguiente en su lugar Ludwig von Beethoven, porque el cajista, o el corrector de pruebas, o quizás los dos juntos, sabían que la partícula nobiliaria alemana es "von" y pensaron que "van" era un error. [...] Errores doctos. Errores inteligentes. Errores no derivados de la ignorancia ni de la distracción, sino de una instrucción enana y de la reflexión que tal instrucción inspira...

Por supuesto, por la noche, al leer el nombre del santo, no dejé de acordarme de esa entrada leída pocas horas antes. Pero en ese error sic de La infancia de Nivasio Dolcemare se cumplía otro error también descrito o previsto por Savinio. No me acordaba en cuál de sus libros lo mencionaba, pero esta mañana he hojeado la enciclopedia -labor facilitada por el hecho de que recordaba que se hablaba del caso en la última entrada de una letra- y, efectivamente, en la entrada dedicada a la Aviación leo:

Hace unos días se me presentó una oportunidad de escribir sobre san Dionisio, llamado Areopagita porque formaba parte del areópago de Atenas, pero el tipógrafo escribió Aeropagita. ¿Qué mejor prueba de que la aviación ha llegado a ser un sentimiento en el hombre?



Entonces, ¿no será que el que ha escrito San Dionisio Aeropagita en la versión española de La infancia de Nivasio Dolcemare es un ser extremadamente culto, experto en Savinio, que del aparente error hace una cita gordiana del autor, y obliga al lector atento a ponerse a rastrear frases en otros libros pasando las hojas con los dedos como huéspedes?


* * *


Otro que habla aparentemente


when it's beyond his control.

martes, 10 de junio de 2008

Remembrance of the things past

Fue ayer, en el foyer...

Subordinadas y nexos

El mundo era ya una intrincadísima cadena de enlaces antes de que apareciera internet para ofrecer una imagen más comprensible, o quizá sólo más subrayada, del entramado.

Por eso el estupor y la maravilla que nos embargan al toparnos con algo que nos afectaba crucialmente pero que ignorábamos, y el fogonazo del hallazgo que nos permite ver por un segundo los hilos casi siempre invisibles entre las cosas, son iguales tanto frente a la pantalla de un ordenador como en la barra de un bar en el que hemos entrado despreocupadamente y del que hemos salido medio descompuestos por la revelación, casual o no, que se nos ha propinado.

Y de propina, una canción que me encanta.

jueves, 5 de junio de 2008

Caos y orden

Me gustaría conocer historias de cuartos desordenados, gustando aquellas de tipo comparativo (Mi cuarto estaba tan desordenado que...) o de tipo alegórico (por ejemplo la de Enrique Lihn), o descripciones perequianas minuciosas (...una mesa sobre la que había tres paquetes de Camel vacíos, uno de Lucky Strike, un bic naranja con la tapa mordida, un calcetín, un espejo chino...) o lo que a uno le salga del cerebro al meter la mano en busca de algo.

Cosas maravillosas suceden continuamente

Leo en El País lo siguiente:

Fue gracias al poeta chileno, nacido en 1921, que a Edwards se le ocurrió contar esta historia. "Enrique alquilaba una habitación en una vieja mansión en la que pululaban pintores, poetas y filósofos. Lihn acumulaba libros, revistas y todo tipo de objetos extraños. Un día estaba tan llena que tuvo que salir por la ventana. Decidió entonces tirar la llave y no regresar nunca más".

Me parece lo más maravilloso con que me he topado últimamente.



Enrique Lihn trabajando al aire libre después de tirar las llaves.

lunes, 2 de junio de 2008

Solipsismo y deducción

El sol es de oro desde mi balcón, luego el sol es de oro.

Las andanzas de Vodiput


Aparta el tupido velo y ¡ole! Vodiput le atrapa.



El velo es el de Maya, es de suponer. Un español entusiasta explica cómo Vodiput, el compañero de Omoczah, descubre lo que hay bajo lo aparente, y lo agarra, aunque no sabemos por cuánto tiempo.

Lo serio no es serio


Lo serio no es serio, decía don Enrique, y sus hijos se reían, y se levantaban de la mesa y le decían, papá, eso no puede ser, papá está loco, y se quedaban un poco desconcertados de que un señor tan mayor y con hijos no supiera todavía que las cosas no pueden ser a la vez su contrario.

Me lo explico de este modo

Cómo puede esperarse nada de nosotros
Qué mirada cruel o ingenua
aguarda nuestro gesto macizo
de una pieza

Si de aquellos cuya compañía me place
tengo que huir algunas tardes negras
y me gusta y no me gusta beber o madrugar


Me lo explico de este modo:

a lo mejor Bárbara es como Homero

un solo nombre que da nombre a muchos hombres